Hoy, 29 de enero de 2019, ha entrado en vigor la reducción del límite de velocidad de 100 a 90 km/h en carreteras convencionales. Este cambio, modifica el actual artículo 48 del Reglamento General de Circulación y afecta a 11.856 kilómetros de la Red de Carreteras del Estado. En total, se han cambiado 2.719 señales de tráfico y el coste de ello asciende de 526.000 euros (sin IVA).

Además, el Director General de Tráfico Pere Navarro, ha anunciado que la reducción del límite de velocidad irá acompañada de una mayor vigilancia y control por parte de las autoridades, así como de mejoras por parte de los titulares de las vías en los que infraestructuras se refiere: refuerzos del firme o pavimento, balizamientos, etc.

Tal y como explica la DGT en su Revista Digital, esta medida busca reducir la siniestralidad vial y cumplir los objetivos establecidos en la Estrategia creada para este fin, reduciendo hasta 37 la tasa de fallecidos en accidentes de tráfico por cada millón de habitantes. Otra de las metas a alcanzar, es la convergencia con el resto de países que forman parte de la Unión Europea, donde muchos de ellos ya han aplicado medidas similares reduciendo la velocidad máxima permitida en aquellas vías en las que no exista una separación física para cada uno de los sentidos de la circulación.

También se pretende con este cambio favorecer la fluidez del tráfico ya que, según varios estudios, cuando hay vehículos que circulan a velocidades dispares en el mismo tipo de vía, hay más probabilidades de que suceda un accidente. Además de que éstas probabilidades se reducen si las velocidades de circulación son más homogéneas, hay que tener en cuenta otro dato y es que, a menor velocidad, menor será el impacto en caso de siniestro.

Nuevas máximas

El pasado año 2018, fueron 877 las personas que fallecieron en carreteras convencionales, siendo los accidentes más habituales las salidas de vía (40%) y las colisiones frontales (27%). La mayoría de estos accidentes, estuvieron relacionados con pérdidas de control derivadas de una velocidad excesiva. Es por ello que conviene tener en cuenta que cuanto mayor sea la velocidad, más aumentará la distancia necesaria para llegar a detener el vehículo y se reducirá el campo de visión.

Si todas las condiciones son favorables (vehículo, carretera, climatológicas y conductor) y se circula a 90 km/h, serán necesarios 70 metros para detener el vehículo, mientras que, si se hace a 100 km/h, esta distancia asciende hasta los 84 metros. En caso de que el asfalto esté mojado, esa distancia se elevaría aproximadamente en un 70%. Con respecto al campo de visión, si se circula a 65 km/h el ángulo de visión será de 70 grados, mientras que a 100 km/h se reduciría hasta los 42 km/h y a 150 km/h, lo haría hasta tan solo 18 grados.